miércoles, abril 25, 2007

Status Gerontofóbico: Garantía vencida*

Creo que todo comenzó cuando decidimos tomarnos vacaciones en marzo. La epifanía gerontofóbica pareció esbozarse una tarde caminando por el centro de una adormecida ciudad costera. Hasta que fue imposible continuar. Una manada de hombres y mujeres de más de setenta años que bajaba de un micro obstaculizó abruptamente el paso y nos convidó con el arte de la contemplación. El senil viaje de egresados contaba con especimenes variados que, en la locuacidad e ímpetu de pisar tierra firme ilesos, no notaron que la gente se acumulaba para lograr pasar al otro lado, mientras desfilaban por la vereda luciendo orgullosos cráneos lustrados, vientres cosecha 1930 y zapatillas impolutas listas para correr la multitudinaria carrera contra el reloj de arena.
Homero jamás hubiera imaginado esta escena cuando se le dio por escribir sus poemas. La consigna del mundo antiguo era “Live fast, die young”, los treinta eran los ochenta de hoy, y esa diferencia no es sin consecuencias. A mayor tiempo robado a la naturaleza, mayores son las problemáticas.
Más tarde tuvimos que abrirnos paso en playas atestadas por estos ejemplares que posaban para las fotos colectivas en aquellas posiciones que el Kamasutra octogenario admite: mate contemplando la costa, caminata senior junto al mar, ballena sobre la arena, etc.
Pero no concluiría aquí. Ya en mi ciudad, por razones que no vienen al caso
En una memorable tarde en la que se definió la gestación del Monstruo reposaba plácida junto a Dr. Love en la sala de espera de una clínica. En el sillón vecino la imagen fue sentencia: una mujer de inconmovible acento ruso, más de setenta y cinco años y labial bermellón intacto letanizaba a su dama de compañía “–Clarrrita esssto esss incrreíble, teneg que espegag los gresultados, los negrvios, los médicos…-“ Unos minutos después, ya de pie, sentí un aliento cansino sobre la nuca, al girar, mi nariz chocó contra la de otro geronte: mandíbula balcón y cuatro pelos intentando dar los 360 grados de negación de rutina sobre la coronilla. Le comenté al pasar a Dr. Love cómo la gente ha perdido la proxémica y el registro del cuerpo del otro se ha vuelto un ejercicio demodé. Pero él respondió subiendo la apuesta“–Y yo odio a los viejos… se quejan, se quejan…¡¿Cuánto más pretenden vivir?!..." Esto soltado con vehemencia mientras transitábamos un pasillo y otra exponente de ese grupo etario me clavaba los ojos como garras. Dr. Love se había cansado de la perorata de la rusa, que apenas respiraba para emitir el lamento gerontoniano. Pero otra imagen se interpuso: La de una chica en silla de ruedas, con suero, acompañada por su madre y un enfermero entablando un diálogo familiar.
En ese mismo minuto El Monstruo incitó algo parecido a la necesidad de salir a patear bastones. Para colmo, sólo por el mero acto de provocación, a la salida de la amansadera médica, nuestro paso enérgico colisionó con la lentitud de un octogenario y su esposa, un matrix senil: esquivarlos en cámara muy, muy lenta.

Tanto congreso de gerontología, tantos profesionales autoproclamándose de la tercera edad, perdón, expertos en tercera edad, tanta cháchara sobre “la población vulnerable” ¿Vulnerables quienes? ¿Los que llegaron a los ochenta? Entre nosotros, es nuevo esto de ser vulnerable habiendo transitado semejante trecho de vida, sí podría acordar en que ese aliento vital es vulnerable a ser finiquitado en cualquier momento por la mano de la naturaleza, salvo que un combo de antioxidantes, hipotensores, calcio, vitaminas y otros inhibidores, la detengan.

Y así, el pequeño Monstruo comenzó a alimentarse.
Revisemos. El comentario más mordáz proviene de sus bocas, escuchado al infinito: “Ya vas a llegar vos también” como fin de toda conversación e inicio de la angustia inexorable, como respuesta a una enunciación o simplemente como la cereza de la torta, pasaje obligado o una venganza del porvenir “Tomá, vos vas a ser como yo, there´s no way out, baby”. ¿Y la crítica panteísta? “Todo está muy mal” “Los jóvenes esto, aquello y lo de más allá…¡No hay valores!” acompañada por una complacencia y quietud casi inverosímiles ¿La consecuencia final de haber vivido cincuenta años más es únicamente la crítica? Pasar los sesenta ¿otorga la posibilidad de no sentirse un agente de cambio? ¿Se esfuma la responsabilidad creadora al soplar un decenio de velitas más? ¿Ser artífice de una pequeña porción de mundo tiene fecha de caducidad coincidente con la edad jubilatoria? ¿Alguien ha visto algún movimiento ideológico de gerontes? Y si existiera dicho loable emprendimiento ¿qué características imaginan ustedes que tendría?

El Monstruo no puede dejar de crecer.
Abro el diario y la primera nota es sobre un político de ochenta y ocho años que pretende sumar a sus treinta y cuatro años de poder, unos más, descalificando a sus oponentes (obviamente, más jóvenes) diciendo que él es “El” maestro y que resulta una “falta de respeto” por parte de “los alumnos” enfrentar “al maestro” en los próximos comicios electorales. ¿Creen ustedes que quizás este señor alguna vez haya tenido la osadía de posar sus pequeños ojos en otra cosa que no fueran los recuerdos empolvados de una política olvidada de su vitrina y ubicarlos al menos en algún pasquín pasado de moda donde dice que parte de ser “maestro” es aceptar y permitir que en algún momento el alumno tenga una posibilidad de superarlo como consecuencia lógica de ese proceso dialéctico? ¿Acaso el maestro octogenario debe morir para que el alumno ocupe ese lugar? No, porque cuando muere el maestro octogenario hay otros, muchos, maestros longevos, que ya se venían disputando las sobras.

Amigos, si algo comenzó a susurrarme obscenas teorías es este Monstruo Gerontofóbico, y entre las propuestas aciagas una se alzaba a viva voz: los días de vida deberían venir con garantía y esa garantía, indefectiblemente, debería poseer fecha de caducidad, de vencimiento. Vence la luz, el agua, el gas, el teléfono ¿Quién quiere pagarlos durante noventa años? Un cartelito simple, en letras itálicas, entregado con la partida de nacimiento, firmado y sellado por el administrativo de turno, quizás con la frase “El señor X gozará de vida saludable hasta tal año, a partir de aquí, la garantía vence y no nos hacemos responsables por reclamos. Atravesada dicha barrera espacio-tiempo el Sr. X no debe reclamar más”. Claro, ahora entiendo… porque el reclamo, la queja, seguramente debe ser el motor de esa sobrevida, “el que no llora no mama” …Pero el que no le afana años a la vida no es un gil, no, es alguien que posiblemente se haya ido contento y cantando bajito, quizás son personas que pueden hacer qué se yo, un balance, una valoración del pasado, dejar legado….
¿Qué otra alternativa queda? Bueno, desfilan por mis ojos varias posibilidades, mi suegro, César, con ochenta recién cumplidos, por ejemplo. Se jubiló joven y se ajustó a una rutina apaciguada luego de declarar en repetidas oportunidades que “estos años son de yapa”, el tipo sabe disfrutar del extra, para el César lo que es del César, entonces. En cambio mi abuela, de casi noventa, optó por explorar la variedad. En su juventud y mediana edad: una bruja impune y autoritaria, ahora una viejita edulcorada y risueña. Pudo adaptarse, de lo contrario ¿Se imaginan casi noventa años de concha afligida?
Y todos estos ejemplos le dieron una pista al monstruo Convivir cuarenta años de más con uno mismo ¿no es extenuante? Digo cuarenta porque la mediana edad supondría un cúmulo de experiencias que conformarían una personalidad definida….
Si persiste el deseo de renovar o extender esa garantía, de existir dicha codiciada posibilidad ¿Acaso no debería producirse en consecuencia de ese usufructo saludable una mutación, cambio, progresión, evolución?
Quizás la culpa sea de la jubilación ¿Quién habrá sido el que estableció que uno debe retirarse del trabajo y de la vida? ¿Acaso no se condena al otro a ser sólo un espectador y no un artesano? ¿No se le impone subrepticiamente a ser un televidente de mirada sumamente crítica y obsoleta dispuesto a colapsar salas de espera, sistemas de salud y hasta económicos (como un futuro cercano vaticina)? Además, con sólo revisar el sistema legal alimentamos aún más al monstruo que ya, a esta altura, es enorme: Parece que a partir de los setenta años, una persona es medio como inimputable ¿Pero por qué cuernos? Parece que a partir de los setenta el dictador más amargo puede recrear en la mirada del otro al viejito más adorable, el abuelito de Heidi elevado a la enésima potencia, puede producirse un brillo enternecedor en sus ojos, los bigotes atenazados y displicentes del pasado logran transformarse en su vejez en el bello marco canoso de un rostro dulcificado. Las arrugas del otro son el miedo a la muerte del uno. ¿Por qué la justicia debe desaparecer a partir de los setenta? Quizás esas leyes hayan sido creadas en un estado zen, por yoguies que proyectaron su vejez sobre otros y no pudieron dividirse, abstenerse, tomar distancia o…quizás muchos pensaron, por ejemplo “¡Já!, suficiente castigo es la vejéz ¡tomá!” Suficiente castigo… ¿para quién?

El Monstruo ya es un adulto, un Señor Monstruo y además, hace preguntas ¿Qué mal puede haber hecho un viejecito de bigotes y mate en mano que toma los primeros rayos UV de la mañana en su terraza? ¿Qué desastres y oscuros devaneos pudieron crearse en la mente de la dulce anciana que posa recelosa su canastita en la caja del supermercado?

Al día siguiente volvimos al centro de salud y en la guardia, una embarazada respiraba casi gritando, de pie y rodeada por su madre que le abanicaba los cachetes rojos de hacer fuerza, su marido que la sostenía y otra persona que no logré identificar. A continuación pasamos a la sala de espera nuevamente atestada por la tercera edad. Dos habitaciones; dos puntas de la realidad, dos miradas; dos forúnculos en el culo del mundo. Mientras unos señores piensan en cómo cuernos prolongar aún más los años, y repiten el fastuoso y mentiroso mantra de la calidad de vida, la naturaleza se les caga de risa en la cara; la vida uterina sigue siendo un misterio apenas al atisbo de contados procedimientos y el rito continúa con la ridícula impronta bíblica: “parirás con dolor… y en el medio de una clínica de alta complejidad”.

* Al lector que logre transitar todo este texto se le otorgarán tres años más de garantía extendida “full sobrevida”, pero aclaro: no me hago responsable de las consecuencias.



sábado, abril 21, 2007

"Hoy las musas han pasao de mí"

Fontanarrosa dijo alguna vez que si hubiese esperado a que se le presentaran las musas su familia se hubiera cagado de hambre. Tiene razón. No hay que esperarlas. Sé que los tengo abandonados, transito un período abstinente, más tarde entenderán los motivos, por ahora les adelanto las novedades…
1) Me fui de vacaciones y allí se gestó algo así como un virus llamado Gerontofobia. Actualmente se reproduce con facilidad en mi organismo. Escribí sobre ésto algo muy extenso y creo que horrible, veremos si me animo a reproducirlo…
2) Con Dr. Love nos mudamos de habitación, pero aún escuchamos a Fastidio por la ventanita del baño. Parece que el padre se puso los pantalones y decidió establecer límites para estos dos adolescentes tardíos, muy bien por él, aunque creemos que durará "lo que un pedo en un canasto" (frase de Dr. Love, patente Nro. 5555)
3) Tuve una fiebre de alquiler de películas de acción y el “Plan perfecto” sigue mi favorita. Gran desilusión con “Casino Royale”, era una copia pirata con traducción hecha por infradotados, igualmente no saqué nada de la lectura de labios (ni que los diálogos fueran al menos interesantes), con sólo tres escenas de decadente acción y díganme una cosa; después de ganar una ominosa suma de guita en el póker a los peores terroristas del mundo ¿Ustedes se quedarían en el mismo hotel que ellos lo más panchos cenando a la luz de las velas? Hay que avisarle al guionista sobre la parte de huír hacia las islas Caimán o Fidji y sobre lo trillado de la cantinela en que la chica traiciona al héroe con miraditas esquivas ya desde el comienzo, buá…Si tienen para recomendar algo que me tenga en vilo, por favor…
4) Por algunos inconvenientes automovilísticos tuve que tomar remis seguido. Descubrí que gran parte de la población jubilatoria es empleada de chofer lo cual aumentó notablemente mi fiebre gerontológica invitándome a descubrir el nuevo mundo de los reflejos perdidos. Por alguna extraña razón todos estos señores de sienes plateadas (o deshabitadas) son: imperativos, quejosos y chillones, llegan diez minutos más temprano de la hora acordada y te putean, son de los que no pisan el freno y el auto se desplaza lento pero certero hacia atrás en los semáforos, creen que el derecha no tiene prioridad de paso y anotan en asquerosas libretitas amarillas sumas obscenas como si veinte cuadras fueran el kilometraje a mar chiquita ida y vuelta.
5) Hidrolaqueamos el piso lo cual me instó a preguntarme: cuando los neurocirujanos terminan una operación ¿dejan los retractores puestos, no suturan ni secan la sangre escurrida y a medio coagular ? No, porque todo esto es parte de la intervención que realizan: un buen vendaje y drenaje tienen efectos claramente positivos. Entonces, señores plastificadores, pintores y todos aquellos trabajadores para la supuesta mejoría de la instalación hogareña ¡Limpien al menos los cadáveres de su práctica!
6) Gracias a una chica blogger atenta y considerada ¡Conseguí un libro que está agotado y no tiene muchas esperanzas de reimpresión, al menos por aquí! "Niños en el tiempo", se llama. Gracias Verónica.
7) En cuanto a los Vulnerables. Siguen reuniéndose los viernes en nuestra morada. Los divorcees mantienen su status quo y el Incasable consiguió trabajo, dice que no pasa nada con las bellas chicas que conoce por la noche porque él no quiere, ya les contaré...
8) Clienta de un descubrimiento a dos cuadras; el oasis de una librería de "transitados" (usados queda feo) que no sólo vende a un precio conveniente sino que ¡compra! (a un precio no tan conveniente pero te podés sacar de encima algún bodrio new age que adquiriste). De allí rescaté el clásico de dos tomos "Moby Dick" como regalo para Dr. Love que sin disimularlo giró los ojos a la no me queda otra way y se enfrascó en la odisea tenaz de indagar misteriosas áreas de las embarcaciones y el críptico léxico pertinente a las prácticas de altamar. Todavía murmura improperios irreproducibles en mi nombre pero ¿qué regalarle a un fanático de Asimov?
9) Por último y casi a punto no confesarlo en un ataque de pudor, como la costurerita que dio el mal paso, sí, volví a enamorarme de David Coverdale. Creo que la culpa de todo la tiene su voz, porque lo paso una y otra vez en el auto y pongo caras como si me cantara a mí sola en medio de un estadio vacío con su melena ondulada al viento y...

"No hago otra cosa que pensar en ti (lector) y no se me ocurre nada...."

viernes, febrero 23, 2007

Fastidio y su consolador oral I

"A la media noche me puse a cantar, y todos los cantos me salieron ...mal"

El sábado durante la cena una voz tras los confines de esa maldita pared compartida se hizo oír inmediata, crujiente y con varios decibeles de más: La de Fastidio.
No contenta con despotricar contra su novio infinita y asexuadamente, exiliar a su labrador y quedarse con un pequinés ofuscado (más acorde con su estética...y aún desconocemos si no es en realidad que asesinó al pobre labrador), sodomizar a su hermano y a su padre, adueñarse de mis expensas, libros y correo interesante con la excusa de no distinguir entre las iniciales de nuestros departamentos, dejar la basura en la puerta para que no se llene de mosquitas infectas su palacio de diosa abstinente, pegar portazos para expresar su incansable disconformidad metafísica diaria... No contenta con todo esto, aceptó entre gloriosa y apabullada el nuevo regalo de popá: sí...un karaoké.
Popá seguramente dio cauce a la sugerencia de algún psicólogo guestáltico que atiende a la familia quebrada hace años por la separación: sería altamente recomendable para su hija la catarsis que permite ese consolador oral llamado micrófono. Y como popá quiere lo mejor para sus hijillos, el Corto y Fastidio, no dudó un minuto en acarrear el lujo importado desde miami (porque popá viaja mucho).
Pero el psicólogo guestáltico no pensó en sus pobres vecinos: Dr. Love y su bien amada Vera y en sus preciados instrumentos de trabajo: los oídos de la que suscribe y las bolas del que la ha desposado. Mal hecho por el guestáltico, debería, al menos, considerar el campo ¡forma y fondo man! El ABC guestalten...
Ya a las diez de la noche pudimos realizar una degustación auditiva de los fraseos de "More than words" con que Fasti daba por inaugurado el nuevo chiche. Con todo el caudal histérico proveniente de desgastadas cuerdas vocales, la diva fue catapultando uno a uno disfónicos covers en inglés y castellano. No sabría nombrarles más títulos pues francamente, no se entendía nada. Trato de encontrar la manera más aguda de transmitir por escrito el cúmulo de matices confusos de esa voz, de lo provocó en mí. Algo entre aullidos de lobo desgañitado, quejidos de hiena en celo, gorjeos de una infancia caprichosa de destete postergado, deseos sexuales reprimidos, risas pavas y palabras informes arengando a un grupo de chillonas amigas espectadoras.
La resignación nos llevó a la cama. Con ilusión ingenua hasta cerré los ojos, hasta me dormí. Pero la vasta presencia de Dr. Love quedó prendada a un control remoto insomne. Entre transpirada y en un grito desperté al contexto pesadillezco: "La Farolera" y el "Arroz con leche" estaban desollados y Fastido les había dado entierro endemoniado con la lápida de su instrumento malogrado. Con unos quejidos que Dr. Love sólo entiende, blandí el primer almohadón y lo arrojé contra la nada "¡Basta! ¡Por favor Basta!". Dr. Love se puso de pie inmediato, su desnuda presencia bien torneada ya de pie, se cubría las partes más nobles con un short mientras aplausos y chillidos provenientes de unas adolescentes tardías, pedían más a la improvisada animadora.

Continuará...

jueves, febrero 08, 2007

Frases robadas en los jardines de Eros

Cuando se comparte un tiempo considerable con la misma persona las distancias se acortan, las puertas para hacer pis se abren, los sueños se multiplican por dos, nos damos cuenta que los ronquidos no se aminoraban con codazos inconscientes, que alguien mantiene diálogos en sueños y otro contesta para tratar de develarlos, que un día lluvioso puede ser el embole más grave del universo o una franca excusa para "acovacharse" y morfar y "verdearse" con la película más pedorra de cable( de entre todas las opciones pedorras ofrecidas). Descubrimos que el otro es un tratado de Joyce y Proust a descubrir, o un pasquín berreta vendido a uno con setenta y cinco en la esquina de tu barrio. Nos encontramos con el tarotista interno que predice un futuro lejaaaano de batón, chancletas y mates compartidos o una guerra de los Roses en decadente versión senil. Complacientes, nos damos cuenta que podemos llorar de a dos, que las mujeres sí, nos tirábamos pedos (luises, robertos, de todos) y que los hombres, muuuy de vez en cuando, nos roban esa cremita cara, pero sólo para la piel desgarrada por el sol del verano eh. Cuando compartimos un período significativo con un otro aún más significativo (y no hablo del "Uf una bocha de tiempo" año y medio de noviazgo adolescente) sufrimos, palpitamos, reconocemos que algo del uno ha quedado plasmado en el otro y visceversa, para siempre.
Toda esta introducción para decir que he descubierto, mis queridos amigos y lectores, que Dr. Love se ha apropiado de mis métodos calificativos.
La otra vez, durante la cena en la mesa (porque hay cena en la cama y cena "Simpson"), hablando de alguien que no viene al caso, mi amado macho conviviente arroja "Es un psicópata de poca monta*...", frente a mi sorpresa. Claro, tengo que explicarles que mi forma de dirigirme a algunos entes humanos ha evolucionado en forma nosológica. Tengo nosologías para todo tipo de individuos despreciables y "psicópata de poca monta" es una. Luego, al día siguiente, cenando en la mesa, esta vez mirando un show norteamericano sobre aspirantes a cantante+ídolo, conmovido por el lamentable espectáculo de un pobre muchacho Dr. Love afirmó "Tiene un narcisismo a prueba de balas*" Otra frase patentada por mi persona.
Ahora la duda me invade, porque ustedes habrán visto que a esta altura a la gente se le da por patentar todo...Ustedes qué piensan ¿Le empiezo a cobrar un peso por cada nosología robada?

* Psicópata de poca monta: Aquel que quiere ser psicópata pero que no le da el cuero, y se queda volando bajito en los terrenos de la psicopatía. Pueden incluír en esta categoría a estafadores, mentirosos compulsivos, jefecitos con aires de grandeza, etc. No así a políticos que han conseguido altos cargos gubernamentales, asesinos seriales, médicos de obra social, escritores famosos aburridos, etc.

*Narcisismo a prueba de balas: Aquella persona que se cree poseedora de una personalidad grandiosa y no acusa recibo cuando por ejemplo Paula Abdul o Simon le dice "No naciste para cantar". Chicas, pueden incluír en esta categoría a la famosa fea que se cree linda y hace poses ad hoc.
Esos que nunca, nunca pero nunca permiten una acotación pero te torturan con la interminable historia de sus vidas aprovechándose que uno es psi y no puede interpretar fuera del área, a esos deleznables individuos que hacen daño y luego te dicen "Ayyyy, no me dí cuenta". A las señoras que van con el paraguas abajo de los techos, engreídos peluqueros de barrio, caniches toy, fox terriers, vedettes peladas y gordas, psicoanalistas mediáticos, médicos de obra social (pero habría que hacer un diagnóstico diferencial, eh), señores que sacan el brazo por la ventanilla de su auto (son todos hombres y tengo pruebas) y lo dejan ahí para siempre, los que meten varios "yo" en una frase, los que dicen "estoy aquí por mi trayectoria" cuando todos sabemos bien que no....Y sigue

viernes, enero 26, 2007

Cuaderno del 2003 I

Me encontré un cuaderno viejo...Me hizo reír cuando leí
"Si cada óvulo es como cada amor
genéticamente programado"

Tengo más (óvulos y cosas del cuaderno, je)

martes, enero 23, 2007

Filósofos contemporáneos y La realidad

Discuto con mi analista: Felipe, el de Mafalda, era un vago. Ella, tan semblante como siempre me responde "...me parece que era el filósofo de la barra...". Vuelvo a casa y desesperada voy a las fuentes: Mafalda 1, 2, 3...Todos los tomos amarillentos que Dr. Love supo guardar cariñosamente durante tantos años...Y ahí veo que ella tenía razón...Incrédula lo leo: "He decidido enfrentar LA realidad, así que apenas se ponga linda me avisan"

miércoles, enero 17, 2007

Territorios

Cada vez más pienso que el amor es una cuestión territorial.
Cuando leí El Vicecónsul, esa recorrida por el desierto junto al Mekong. Ese viaje para dejar a su hijo en otras manos.
Cuando transito mi duelo. El duelo es para atrás ¿no? Una tierra devastada, consignar ese espacio. Resignificar, estamos hechos de esa madera. Uno vuelve para atrás creyendo que va para adelante.
Cuando mi amiga me dice que él no le dice, y la invito a preguntarle, a entrar en ese territorio.
Cuando ocupo lugares de la casa y Dr. Love se queja "vas avanzando... ¡ocupás todos los cajones!" y le respondo "como en el amor y en la guerra".
O aquella vez que aquel otro reservó dos estantes, un amor mezquino de
dos estantes para esta humanidad que necesita más de un placard, a lo sumo.
Cuando dejo de hacer algo y los otros ocupan ese espacio.
Barbazul era uno de mis preferidos, ella se casa con él, que le da una advertencia "usá todo menos ésta habitación", por supuesto que luego todo se reducirá a esa habitación prohibida, que contiene los restos de los otros amores que quisieron entrar. Imposible decir aquí no.
Se mezclan los libros y las cosas. Hay pérdidas para encontrarse con esa diferencia, la historia que le contaste y recuerda. Pequeñas irrupciones en las rutinas consagradas "Pusiste ese jabón ahí para que no me lave las manos con detergente". En el juego de las escondidas, hallazgos imprevistos.
Por ahí leí que Kristeva dice "donde hay amor hay palabra" yo creo que hay silencio, la no-palabra. Entonces me callo.

sábado, enero 13, 2007

Igual a todas

Estoy en la ducha y ya los escucho.
Se mueven sillas y la mesa de vidrio (que luego será apaleada impunemente para demostrar un punto, incitar a la discusión por la discusión misma o acompañar una verborragia interruptus) se abre para hacer el lugar relativo que puede lograrse en un modesto living urbano. Mientras apalean sillas existentes e inventan otras, gritan, se critican y algo dicen del baño. Seguramente se quejan por tener que usar el diminuto, pienso. Llegaron, son ellos, Los Vulnerables, los amigos XY de Dr. Love. Cada vez suman más a sus huestes, poblando la manada divorceé del mundo. Y la historia se completará una y otra vez.
La ducha es mi lugar favorito de meditación (está claro que no me habita la originalidad), entonces levanto la cabeza y pienso cómo sería tener un hijo varón, como ellos, o mejor* ¿qué han hecho sus madres para que odien tanto a las mujeres? (menos a mí, claro, es la declaración de cortesía del grupo: que soy distinta a todas, por supuesto, una afirmación tan obvia como manzana madura...).
He escuchado en pocas mujeres el deseo de tener un hijo varón, la mayoría se inclina hacia niñas y la promesa de volados rosas y perfumes que ellas traerán. No entiendo, porque un varón vendría a ser como la completud fálica ¿no? Pero claro, una niña ofrece la posibilidad especular de género completa, y esa pequeña falla freudiana (técnicamente llamada vagina) compartida no es menor…Los Vulnerables fueron abandonados, por mujeres. Ellas los obligaron a tener hijos, comprar una casa, y, asegurada cierta estabilidad, económica y emocional, les dijeron adiós. Realidad tangible: casa, hijos. Realidad intangible: estabilidad emocional.
Los escucho hablar desde su mundo sobre el mundo femenino “ellas te ven y la los cinco minutos saben si van a estar con vos” “ellas son más inteligentes”, claro que cuando algo se torna tan grandioso puede llegar a convertirse en amenazante. Sonrío por dentro mientras envuelvo el pelo en un toallón, esa necesidad de causarles una brecha…He intentado introducir la relatividad durante las pocas ocasiones en que me senté a escucharlos, pero es rechazada dicha postura, las certezas mandan y todas, todas son iguales (menos yo, claro, claro. Me agarraría de la famosa tautología de Platón, pero ojos que no ven…).
Sondeo en el pasado ¿Me habré enamorado de alguno con ese tipo de misoginia? me respondo que nunca lo sabré. Sí me enamora ese otro, el que se sienta luego de servir pizza a la manada y opina que sí, que las mujeres somos inteligentes, que él quiere hijos y exclama qué lejos que está de las experiencias que los otros cuentan..."Qué vivo, Vera es distinta a ellas"
¿No será que Dr. Love puso los ojos de distinta manera para verme?

*Valga el fallido

lunes, enero 08, 2007

Mi abuela es lacaniana ¡Tomá!

No es que sea abandónica, es que me encuentro enredada leyendo el seminario 21 de Lacan llamado "Los incautos no yerran" o "Los nombres del padre", polifonía simbólica de las palabras o... toda una complicación psicoanalítica, qué quieren que les diga. Dr. Love es fan de Lacan, yo, por mi parte, adoro al viejo, Sigmund (La otra vez Dr. Love pinta en casa con la compra de súper, saca los tesoros y me muestra orgulloso "mirá mi amor lo que traje". Lo único que veo es un recipiente redondo plástico con cucarachas marrones adentro "¡Noooo, son dátiles mi amor!". Los miro con asco...
"¡Los comía Lacan con el té de las cinco!", "Bué...Los pruebo", gusto a cucaracha "¡Pero lacan los comía frescos, nene!...Estos son disecados, qué asco...." Y así transcurren nuestros días cotidiano-psi...En fin)
La cosa es que en el seminario que les nombré el francés se deriva de una palabra a otra, por ejemplo: "dupe" en francés es incauto, algo así como tonto, pero también es un pájaro de apariencia estúpida. En un momento ya delirante, en donde una palabra puede significar mil se pudre y dice "má sí, yo no vine a hacer etimología acá" Y sigue con otra cosa. Pero lo más interesante es ésto: "Hay que ser incauto* " dice "Para todo lo que tiene que ver con la vida y al mismo tiempo con la muerte, hay una imaginación que no pueden soportar todos aquellos que se quieren no incautos, y es esto: que su vida no es más que un viaje"
El flaco dice que hay que ser tontos, ingenuos, ajustarse al inconsciente, asociar librementa, errar, vagar, considerar "el viaje".
Mientras leo y quedo extenuada ante tanta referencia a Husserl, Spinoza y cuanto ser filosófico se les pueda ocurrir, de pronto, suena la voz de mi abuela diciendo "Hay que hacerse el otario", y me queda bien claro que sabiduría lunfarda le gana a traga-dátiles compulsivo.

* Incauto: Persona a la que se hace caer en la trampa sin que tenga la menor sospecha de ello.

viernes, diciembre 29, 2006

Fidelidad-Marketing

Si se quedan...El 2007 tiene sorpresas.

jueves, diciembre 28, 2006

¿Vía regia al inconsciente?

Soñé que me daban la misión de proteger a dos osos panda cachorros. No sabía qué hacer con ellos entonces los paseaba por la avenida Cabildo y luego los metía en una veterinaria en donde improvisaba una pequeña pileta, convencida de que a los osos panda seguramente les encantaría el agua. La mañana siguiente los protegía de niños abusadores que querían acariciarlos como si estuvieran en un zoológico. Consideraba seriamente adquirir pasajes a China.
En fin....

Actualizando a Fastidio (no, sexo no, chicos)

Para los que querían tener noticias de Fastidio* aquí van:

Sigue con el mismo novio que "la ama" (según lo declarado a través de la pared que linda con nuestras vidas) y que ella "no lo ama" (ídem paréntesis anterior)

Se compraron un country, o sea: extrañamos a Michael Jackson, el pianito del Corto, pero no así a los gritos caprichosos y portazos de la Diva.

Adoptó un nuevo perrito, más apropiado para cerrar el look impecable de diva hollywoodense (anoréxico y antipático). Creemos que el labrador murió de marasmo.

No abonan expensas. Me enteré (no porque sea chusma...) porque me llegaron las suyas por error de la persona de magno coeficiente intelectual que confunde "D" con "C", casi me da un síncope al ver la cifra, pero luego registré el nombre y le dije a Dr. Love "acompañame a pedirle las nuestras", "no me animo", me contestó el muy tímido, sólo atinó a quedarse escondido en el pasillo, creo que teme por sus tímpanos. Golpeé (su timbre no andaba), preguntó quién era con ese tono tan característico de niña mal mimada, se me ocurrió un "tu vecina", muy onda Doña Rosa, me hubieran adornado bien una escoba y ruleros.
Como toda estrella rutilante que se precie de serlo mandó a su lacayo a la voz de "andá vos, nene", el Corto*. Dicho tunante abrió la puerta, con semblante de marihuanesco desoriente, pero más de haber transitado una específica frontera intelectual durante varios años. Le expliqué la confusión de expensas y el desconfiado, no entendía "dos más dos, cuatro-le expuse cansina-estas que tienen tu nombre: tuyas y, probablemente, las que tienen el mío sean las mías, valga la redundancia..." "ehhhhhh (más un "uh" de Homero Simpson) voy a ver si las tengo". Larga espera en el umbral mientras el perrito anoréxico me observaba ofendido por invadir el feudo majestuoso de su dueña. Luego de varios minutos similares a años, aún cavilando en actitud introspectiva, el Corto pateó al pequeño injerto hacia un corner y, no sin desconfianza, al fin pudimos intercambiar papeles. Les confieso: creí que nunca sucedería.

* Fastidio: Diva Hollywoodense, edad incalculable. Mohines caprichosos, acopio importante de abstinencia sexual, novio como objeto fóbico o parte de relación sado-masoquista. Nena de "popá". Hermano esclavo, amigo del novio rechazado-atraído-rechazado (fort-da eterno). Padre dominado, madre inexistente.
*El Corto: Herma-lacayo de Fastidio. Edad, incalculable. Adorador de zapatillas nuevas que chillan al caminar cual Astroboy (según lo re-apodó Dr. Love, que veía semejante añejitud). Incursiones breves en coreografías de Michael Jackson, y partituras simples de piano (happy birthday, felíz en tu día amiguito, etc). Cara de desconfiado o de "corto", aún no precisamos.

miércoles, diciembre 27, 2006

Adiós Ruby Tuesday

Goodbye Ruby Tuesday
who could hang a name on you
When you change with every new day
still I'm gonna miss you

Dar el alta a una paciente no es fácil, sobre todo si la atendiste desde los seis a los nueve, que "todavía no se siente de nueve", según me dijo. No puedo más que hacerle un regalo y mandarla a jugar a la vida. Se sorprende al ver que guardo una carpeta con sus dibujos y le cuento que todavía la recuerdo en el primer día, con su vestido celeste y enojada con su mamá. Le pido que de un nombre al regalo, "dar nombre es dar existencia", le digo y baja la cabeza, cuando trabajás con chicos sabés que cuando menos escuchan es cuando más están oyendo.
Y se me pianta una lágrima mientras jugamos quizás el último juego nuestro... después vienen las palabras.

lunes, diciembre 18, 2006

Dream a little

¡Basta!
¿Es posible que sueñe que soy la mina de Sábato, que él es un alcohólico empedernido y lo tengo que sacar de los bares de un pueblo de pescadores?
¿Quizás parte de una lógica particular que luego de eso sueñe con que nado en una pileta de chocolate derretido, tibio, y los souvenirs de promoción del lugar son dos chocolates sólidos de envoltorio dorado? ¿Eh?

You´re the devil in disguise...



jueves, noviembre 30, 2006

Aiuda!

Fiesta de disfraces el sábado. Necesito asesoramiento "creativo" y urgente(comillas de énfasis) de mis queridos alighieranos.

Los no:

Mujer maravilla
Alquilar un traje de tela de avión con cierre atrás
Alquilar
Conejita playboy (googleate ésta!)
Hada
Princesa
Mesita de luz
Toga con sábana
Un vestido rosa y celeste asqueroso que me quisieron prestar

Lo que tengo hasta ahora:

Mujer flamenco (clavel rojo, pollera con volantes y chal, made in at home)
Sigmund Freud (no tengo bigotes, pelada, sombrero, ni traje de hombre)
Ochentosa

Listo, ahora, por favor, piensen...

Nota: Dr. Love quiere pedir ambo prestado y chorrearse algo de ketchup...Creo que él también necesita un poco de ayuda creativa ¿no?

lunes, noviembre 27, 2006

Regalo de autor

"Vera: -¿Me querés?
Dr. Love:-Te amo.
Vera:- ¿Por qué?
Dr. Love: -Mnosé...Alguna extraña combinación genética"

El regalo de cumpleaños de Dr. Love iba a ser asombroso, inédito, apasionante...Por eso decidí que se trataría de un almuerzo...En Colonia del Sacramento. Lo planeé con meticulosidad, salvo por el detalle de olvidar su DNI y tener que preguntárselo por teléfono, para reservar el pasaje (el mío se lo acuerda de memoria). Eso podría haber resultado una pista, pero ni se mosqueó, no es curioso como algunas que bien conocen ustedes...
Allí estábamos, en un buque, el más romántico y económico, el que tarda tres horas. Le expliqué que lo había imaginado, soñado, de determinada manera, por lo que debería acompañarme por las callecitas empedradas buscando el restaurant que emulara mis ensoñaciones diurnas. Nada de choripán al paso ni sandwich de pebete, debería tratarse de...¡Oh! ese, sí, ese. Apenas entramos en la zona histórica, cruzando el puente que una guía se empeñaba en desmenuzar piedra por piedra. Ese, con los manteles bordados, copas grandes, velas y vista al río, en la ventana abierta de par en par una mesa oval me chistó "¡Ven!" y arrastré a Dr. Love que leía en la puerta y mascullaba algo así como "cocina de autor...romper el orto...blah....mmhhh". "No importa, pago yo" asumí valiente "sí, ya sé cómo viene eso de que págás vos y después..."
Cuando trajeron el menú entendí eso del orto, no por nada compartíamos nuestra presencia con sólo un grupo de alemanes, pero era mi sueño deleitarlo con sabores de chef, quien se apersonó inmediato: sienes plateadas, gorro de gamuza marrón, jeans y camisa blanca, un von vivant-autor. Antipático en vanos esfuerzos de simpatía. Lo fletamos hasta elegir. De entrada: rabas en sal de limón del mediterráneo. Plato principal: raviolones negros de salmón, lomo al borgoña y pimientas con papas. Trajeron un quesito untable del que Dr. Love se encargó hasta no dejar rastros "Si te gustó tanto te lo puedo hacer en casa, es queso crema con un caldito knorr disuelto..." degusté superada. Cuando llegaron las quince rabas "Esto es sobrecitos lluvia de sabor de la propanda-dijo Dr. Love-ma qué sal de limón mediterráneo ni ocho cuartos". El toque sensacional se produjo con el arribo de mi lomo. En medio de un silencio de alto mastique, el homenajeado extendió el tenedor pinchando una de mis papas "¿Puedo probar una Maquein? Digo, de Autor Maquein...." Y todo decantó en la misma veta hasta tomar el buque de regreso. Ni hablar de la historia que le inventamos al chef antipático: un heredero tiro al aire coleccionista de muñequitas.
En el buque Dr. Love decidió dar un paseo por el free shop, báh, lo convencí asegurándole que no habría viejas peleando por los perfumes y aceptó, no sin algunas condiciones previas. En medio de olfatear fragancias trilladas todo comenzó a oscilar con violencia, las góndolas caían sobre los curiosos y los frascos de vidrio comenzaron a reacomodarse en nuevos diseños diagonales. Las viejas se golpeaban con grititos de susto y excitación, sin soltar sus preciadas galletitas importadas y un hombre con muletas reía divertido mientras depositaba su pesado cuerpo sobre mi exigua existencia, Dr. Love; puteando. Presa de un mareo desconocido a mi avezada estirpe corrí hacia un banco fuera del recinto. En las ventanas la línea del mar aparecía y desaparecía en segundos, el movimiento de los ornamentos vegetales emulaba una tormenta tropical interna y la gente ¡la gente!. Con ojos asombrados se mecían agarrándose de todo objeto que aparentara estabilidad relativa, otros semejantes incluídos, yo incluída. Dr. Love (más estable...en todo sentido) volvió con los tesoros adquiridos y se sentó junto a mí. Agudo como siempre, lo adivinó, lo predijo. Cinco segundos más tarde estaba abrazando al inodoro, no sin antes pasar por el santo y seña de la señora que limpiaba el baño "¿Vas a vomitarrrr?" Pasaron quince minutos de suplicio antes de poder volver a los ojos comprensivos afuera, apoyado contra la baranda mientras otros desfallecían a su alrededor ("la metáfora de un hombre sólido" pensé). Apoyé mi brazo en el suyo y caminamos hasta los asientos. Un pasillo nos separaba. Me tomó la mano. Una vieja sentada a mi lado, con cara de miedo me preguntó "¿Se mueve mucho?" ¿Acaso no estamos en el mismo barco? deseé retrucar. Le contesté que sí e inmediatamente giré la cabeza, la cosa venía conversacional y no estaba de humor. Luego de agua mineral, té astringente y evitación constante de la vieja dialogadora, Dr. Love levantó la ceja derecha y esbozó esa media sonrisa entrañable "¿Y? ¿Esto también lo soñaste?" "No, pero te puedo asegurar que volví a degustar uno por uno todos los exclusivos sabores de autor"

viernes, noviembre 03, 2006

Regreso III Lady, lady, lady, depiladyyyyy....

Novedades en los confines alighieranos. Corría el jueves caluroso, horario pautado: 12 a 14 hrs, lugar: el culo del mundo. Decidí llegar tarde, (si mis lectores son fieles sabrán recordar que en la primera reunión esperé cuarenta minutos...)una hora tarde para ser precisa. Otra psycho atravesaba el pavimento humeante a la par de mis piernas, pero el saludo parece estar vedado en algunos convites freudianos, por lo cual, entramos con un ademán que lo expresaba todo: la misma nada. En una oficina diminuta esta vez, el bar de la cucaracha y la señora bizarra había pasado a la posteridad. Para mi bella suerte este Alighieri queda adentro del primer Alighieri ¿me comprenden? ¿tienen ustedes acaso la más mínima idea de esta herida absurda? Un salvaje juego de cajas chinas. Así es la salud mental hoy día, exigua y repelente.
Les decía, me encaminé presta para notar que el único banco que quedaba libre era casi al ras del suelo, antes de depositar la retaguardia decidí besar la mejilla de La Dinosaurio no sin notar que...¡Epilady al fin había dejado su rastro! Los bigotes largos, finitos y negros eran sólo una sombra del pasado. Al sentarme volví a mirar y volví a hacerlo, debía estar segura, sin maniobras camufladas, para percatarme, complacida, que la pequeña porción de pelaje era inexistente. Nuevas preguntas corrieron al acecho ¿Cómo se había llegado a semejante decisión? ¿El espejo finalmente tenía dos caras? ¿Sus hijas la corrieron con un palito caliente? ¿ Su consejera estética de turno le habría sugerido un afrontamiento total de su desnudéz peribucal? ¿Cobró un dinero prestado y altiva pudo tachar de su agenda la depilación mensual? ¿Se ofertaban dos bozos por un peso en los alrededores de constitución? No lo sabía, pero sería mi próxima tarea averiguarlo.
Mientras estas dagas filosas apuntaban directo a mi psique una psycho a viva voz "-¡Nos tienen envidia!-" La palabra no pasó de largo por el tímpano ávido de esta escriba y acertó en el blanco. No por nada Melanie Klein lo había asegurado por escrito, la envidia es más primitiva que los celos, porque incluye una díada. Pero esta vez era la de siempre, profesionales versus no-profesionales, el viejo karma municipal, y dale con el discurso. Desvié la mirada desinteresada hacia la ventana, el sahara alighierano clamaba por mi huída. Entonces, otro latido invadió el recinto, todAs se silenciaron, fue más bien un rugido. Eran mis vísceras. Clamando por nutrientes, de 12 a 14 y las psycho no sienten nada que un agua Zen no pueda silenciar. Pero tenía hambre y estaba preparada. Saqué el tupper con vehemencia. Cuidadosamente había cortado en cuadraditos las piezas que completarían el círculo natural: todo volvería a ser parte de la tierra. Tomé el tenedor. El vaho a cebolla, la ensalada no es ensalada sin ella, deberían saberlo chicas psycho ¿Qué mastican ustedes? ¿los verdes tomos de Amorrortu en capítulos? ¿O acaso les pegan dentelladas a los de Ballesteros? No, ni siquiera eso, porque miraron el recipiente con desdén y asombro. El Ojo, que es más rápido que el ojo, lo captó, el rictus sonriente ridículo y cómplice "¿Qué? ¿Ustedes no se alimentan? ¿De qué viven entonces?" "Noooo, vamos a almorzar a la salida" " Ah, claro, bueno, vayan, que les aseguro que no va haber nadie mirándolas fijo..."
No dejé nada.
Salí canturreando. Otra vez viva, zancadas hasta el auto. Un ex paciente me reconoció "Bueeeenas...." "¿Lo son acaso?" "Para mí al menos... no crea que la olvidé, eh...." Yo tampoco, los azules y el guiño de los buenos días.


Obviamente ésto...continuará.

martes, octubre 31, 2006

Dr. Love´s Angel

Soñé que era Farrah Fawcett...Y que tenía un romance con...¡Dr. Love!..
Al despertar lo recordé...Farrah era el objeto de deseo de Dr. Love durante su adolescencia, pero él (y todos los demás hombres) insisten en llamarla Farrah Fawcett "Majors"...Acentuando el "Majors"¿Por qué?.... Ya sé: ellos le dan mucha importancia a que el hombre de sus fantasías (el nuclear) haya estado con la chica sus fantasías. Perfect match. O...
La insortable levedad de un ser que se levantó a las siete, desastres intelectuales nomás....

lunes, octubre 23, 2006

Regreso II " Margarita Bungee "

"Una chica en el cielo, vive en mi océano salvaje..."
Ala Delta. Divididos.

Sí, había escapado a la mirada de La Dinosaurio y me sumergía lentamente en la ensoñación de mis nuevas compañeras. Despedazaban a "la gente nueva" que "había entrado", momento matizado por el volumen del programa que la dueña del bar, Madamme Le Chiflé, miraba casi junto a nosotras, con el control remoto entre las manos y la cara de espectro anhelante. La Dinosaurio no podía impartir directivas audibles, su bigote se retorcía feróz, como araña que defiende un territorio amenazado. Caminó hacia la frontera de medio metro que separaba a Madamme y su pasión, y le solicitó (como quien pide una cerveza) que bajara el audio. Madamme respondió...que no, agregando que era su programa favorito. La Dinosaurio tradujo la encriptada suma de significantes al grupo: "que no, que es su programa favorito..." Sonrieron de costado empalagadas con cada palabra. A esa altura me preguntaba ¿estoy en una realidad alternativa?¿se corrió el eje de la tierra?
Planeaba mi retirada con esmero, tenía cosas mejores que hacer, cuando me pasaron la lista de presentes, firmé notando que varios eran ausentes, los envidiaba y a la vez comprendía en secreto.
No sólo el volumen de la tele era punible, también un pajarito que cantaba repetidamente cuando se habría la puerta... no lograba asir esa lógica ¿por qué canta el pajarito si no entra nadie? Es que Madamme Le Chiflé la abría continuamente...para ventilar...
Ya había comenzado el sondeo estilo "palito en la llaga" de las que se sentaron a mi lado, "¿quo vadis? ¿centímetros y ubicación uterina? ¿color favorito? ¿por que un apellido tan difícil? ¿Finkel? ¿Finkelberg?¿por qué había cambiado de antro psi? ¿edad?". Hacía tiempo que había aprendido que esas preguntas no se hacen en la primera cita, por eso las respondí con una contra-pregunta, o repitiendo pasmada el interrogante mismo "¿Qué color me gusta? mmmhh..."
Hasta ese momento, la reunión resultaba muy distante de lo que había conocido en mis mejores épocas, nada pertinente a la tarea, sólo emoción primitiva. Decidí no pedirle bananas al peral y flotar, go with the flow, si me comprenden. Hasta que escuché un grito. Una de mis nuevas colegas miraba pasmada su cortado en taza verde con dibujos de corazones, por cierto; incombinable con su plato. Todas callaron. Otra se animó a tratar de divisar el motivo de semejante alarido, pero, ante la imposibilidad y el horror, se deshizo en otro similar, con más agudos y algunos gestos de asco.
Una cucaracha había hecho bungee jumping desde el techo, pero sin arnés.
Estaba acostumbrada a las inmortales, varias noches me acompañaron en la cocina de mis padres mientras desvelaba las últimas materias de la carrera, se habían hecho amigas, más bien por incombatibles que por otro motivo (aunque adhiero a la idea de la inmortalidad como un don admirable eh...), por eso mi actitud...resultó más bien contemplativa.
Llamaron a Madamme Le Chiflé, que extasiada no lograba apartar los ojos del programa sobre un programa de baile (quién hubiera dicho que la tele iba ser sobre la tele de la tele...). Caminó torpemente hacía la zona de desastre. Ante el reclamo psi, tomó la taza, la analizó con científico detenimiento y realizó una declaración inentendible , que luego decodificarían como "esto no es nada...si supieran", y la retiró con su contenido. Quizás pudiera salvar a Margarita Bungee...En la mesa, nadie daba un centavo por la heróica deportista de traje marrón.
Quince minutos antes de lo previsto musité mi adieu, La Dinosaurio saludó consternada. Estiré las ancas hasta la puerta, y, con la venia del pajarito, me lancé al mundo real... Sin arnés.